Viernes, Septiembre 10, 2010
   
Fuente

Nuevos Creyentes

PASOS PARA UN BUEN DEVOCIONAL

 

Sé genuino: abre tu corazón al Señor, quítate las máscaras porque Él nos conoce, no eleves oraciones repetitivas ya hechas. Desnúdate ante el Señor.

 

Quita los prejuicios que tienes sobre Dios: haz a un lado la imagen incorrecta  que tienes de Dios: que es un Dios distante, o muy severo, o simplemente un amuleto para que me vaya bien. Dios es una persona que te ama y te escucha, aprende a conocerlo no por lo que otros dicen de Él, sino por lo que Él dice  de sí mismo, a través de las Escrituras.

 

Crea un espacio y un tiempo: en tu habitación, en el baño, en la cocina, lo que importa es que puedas estar a solas con Dios. No olvides apartar un tiempo sólo para el Señor, Él requiere toda tu atención.

 

Persevera: algunas veces puede que no estés tan dispuesto a orar, pero es un compromiso. Ora así no tengas ganas. Dios siempre está disponible, Él no se cansa, nosotros sí, pero Él valora tu fidelidad cuando perseveras en la oración

 

No te creas ni más ni menos de lo que eres: no creas  que al orar le estás haciendo un favor a Dios, somos nosotros los que necesitamos de Él; recuerda que  “al corazón  contrito y humillado Él no desprecia” salmo 51:17b. Pero tampoco te vayas al otro extremo, no te hagas el miserable, porque gracias al sacrifio de Cristo somos aceptos. Ven con confianza ante el Señor.

 

 

COMO LUCHAR EN LAS DIFICULTADES

 

Cuando pasamos por situaciones difíciles tenemos diferentes reacciones. ¿Cuales son las tuyas?

 

A.    Culpas a Dios y a los demás de tu situación, en consecuencia te quejas y te

      llenas de amargura por la injusticia que vives

 

B.    Buscas soluciones de acuerdo a tu lógica, tus capacidades, sin pedir opiniones ni orar, porque puedes solo con la situación y no hay nada que se escape a tu control.

 

C.    Escudriñas las Escrituras, para que el Señor te hable y te muestre como          enfrentar los problemas y  te reconforte

 

D.    Te encierras en ti mismo, te deprimes y te escondes para huir al problema

 

E.    Buscas la presencia de Dios, porque sabes que Él lo tiene todo bajo control, que Dios es tu refugio y cuida de ti.

 

F.    Pides  consejo  a un amigo o líder de la iglesia, para que te oriente de acuerdo a las Escrituras y te apoye en oración.

 

 

Si tus respuestas son  A, B y D  aprende a esperar en el Señor, deja tu autosuficiencia y reconoce que le necesitas. No temas enfrentar las circunstancias, recuerda lo que nos dice la Palabra en Filipenses 4:13: “ Todo lo puedo en Cristo que nos fortalece”. Aunque los problemas parezcan muy grandes es Cristo quien nos da la fuerza para seguir adelante.

 

Si tus respuestas son C, E y F, vas muy bien en tu caminar con Cristo, de seguro pronto  verás  la respuesta del Señor a tus oraciones, sigue confiando y apoyándote sólo en Él.

 

   EL ARREPENTIMIENTO.

 

 Lucas 15:11 – 24 nos cuenta la historia de aquel hijo que abandona a su Padre y despilfarra su heredad, viviendo perdidamente. Esta historia nos enseña acerca del  carácter humano. Le damos la espalda a Dios y queremos vivir a nuestra manera. Y derrochamos los dones que Dios nos entregó.

 

Es entonces cuando necesitamos un genuino arrepentimiento, es decir, volver la espalda al pecado e ir al encuentro del Padre, para restaurar nuestra relación con Él.

 

 Miremos, pues,  de que manera el hijo prodigo vuelve a casa, tomando como guía el texto citado más arriba:

 

Vrs 16 “Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba”: lo primero es reconocer que necesitamos de un cambio. Reconocer que somos esclavos del pecado. Que estamos deseando  ser saciados con el amor o la aceptación de los hombres, cuando lo que necesitamos esta  en Dios.

 

Vrs 17 Volvió en sí “Cuantos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan…”: recordemos quienes somos  en las manos de Dios, fuimos creados para estar con nuestro Padre.

 

Vrs 18 “Me levantaré e iré a mi padre”: cambiar nuestra actitud y nuestra manera de pensar. Si reconocemos nuestra necesidad y que sólo Dios tiene la capacidad para saciarla ¿por qué seguir huyendo de Dios? 

 

Vrs 19  “Ya no soy digno de ser llamado tu hijo”: fuimos nosotros quienes nos apartamos de Dios y erramos. Volvamos al Señor, no con soberbia y arrogancia, sino humillados ante Él. 

 

Vrs  21  “He pecado contra el cielo y contra ti…”: confesar nuestro pecado ante Dios

 

Vrs 20 “Y levantándose, vino a su padre”: lo más importante, el arrepentimiento es acción, sin un cambio y sin acciones que nos lleven de nuevo al Señor, no hemos tenido más  que remordimientos.

 

 

Finalmente, la respuesta del Padre  no pudo estar más llena de amor y misericordia. Dios nos perdona y nos restaura, cuando venimos a Él con verdadero arrepentimiento.

 

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